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Semejanzas



Cuando llega el verano, ellos empiezan a temer lo peor. Y lo peor a veces ocurre. Por eso se miran y se comprenden. Se han hecho compañeros, a la espera de algo o de alguien. Cuando aparece el último, lo reconocen y lo acogen con naturalidad en la manada.

Los empleados de la gasolinera se ven intimidados. Los ven aparecer y se encogen de hombros. Les ofrecen alimentos e incluso tienen detalles con ellos, siempre que no aparezca alguien. Si es así, hacen como si no pasara nada. Y no pasa nada. Sólo algunos niños parecen verlos y les sonríen. Bendita inocencia. Todos los abuelos se parecen.


María Coca

Imagen: L. Sefna

Oh, que maravilla que hayas vuelto de tu ostracismo o largas vacaciones, se te extrañaba María Coca..Recibe un gran abrazo fraterno.

Tristemente es así. En estas fechas los abuelos parecen ser un estorbo para algunas familias mientras que, el resto del año les son imprescindibles para salir adelante en su vida cotidiana.
Te leo desde hace tiempo que encontré tu blog por casualidad. Me alegra que hayas vuelto a escribir. Un saludo.

¡feliz regreso! :)

qué bonito leerte de nuevo!! Saludos

Cosas del verano... o no?

Besos desde la otra orilla...

Y eso que ellos no lo harían. Así era la campaña, ¿no?

Aunque ahora los abuelos son un bien más preciado, no sólo por cuidar nietos, sino por poder ayudar con sus pensiones.

Como siempre, muy bueno el relato.
Me alegro muchísimo de volver por aquí. Ya sabes que me gusta tu casa.

Un abrazo

Qué bien leerte de nuevo.
Besos,

Bien por tu vuelta, María, se te echaba de menos.Abrazos

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Sobre mí

  • Maria Coca
  • Sevilla, Spain
Datos
Tú no eres como los demás niñ@s -decía mi madre- Y si no puedes sobrevivir en este mundo, mejor será que te construyas uno propio. (J. Winterson)